- Integrantes de las brigadas BRIC, BREC K9 y SAR Mx concluyeron su misión humanitaria tras siete días de labores entre escombros; aunque no localizaron sobrevivientes, ayudaron a recuperar cuerpos y devolverlos a sus familias
Cancún, Quintana Roo, 8 de julio de 2026.- Después de jornadas extenuantes entre escombros, polvo, cansancio y dolor humano, este miércoles regresaron a Cancún integrantes de las brigadas de emergencia que participaron en labores de búsqueda y rescate en Venezuela, tras los terremotos que dejaron un saldo de mil 450 personas fallecidas, 68 mil desaparecidas y 190 edificios en ruinas.
Los brigadistas de BRIC, BREC K9 y SAR Mx arribaron en un vuelo chárter al Aeropuerto Internacional de Cancún, donde fueron recibidos por familiares y amigos entre abrazos, aplausos y reconocimiento a una labor que pocas veces se ve, pero que sostiene la esperanza en medio de la tragedia.
Felipe Riofrío, integrante de Search and Rescue Mx, informó que durante siete días de trabajo en La Guaira lograron la recuperación de 11 víctimas.

“Sabíamos a qué nos enfrentaríamos allá. Vimos a una Venezuela muy golpeada, pero llevamos equipo suficiente para hacer nuestra labor. Logramos lo que se nos permitió hacer”, expresó al regresar a suelo mexicano.
El brigadista explicó que su llegada a Sudamérica ocurrió casi 72 horas después de los sismos, lo que redujo las posibilidades de localizar personas con vida. Sin embargo, destacó que su trabajo permitió entregar cuerpos a familias que esperaban noticias de sus seres queridos.
“El pueblo nos trató excelente. El venezolano es una persona muy empática”, añadió.
La brigadista Gabriela Shamán relató que la misión estuvo marcada por emociones intensas, tanto por el nivel de devastación observado como por la sensación de que hacían falta más manos para apoyar a la población afectada.
“Pese a todo, teníamos nuestra capacitación como grupo, y el corazón mexicano, con el que se pueden mover muchas cosas”, señaló.

Las jornadas, dijo, comenzaban desde las 3 de la mañana y terminaban hasta que el cansancio ya no les permitía continuar.
Por su parte, Alberto Ceja compartió que, pese a las dificultades logísticas, nunca les faltó alimento ni agua gracias al apoyo de la propia población venezolana.
“Uno va mentalizado a que no vas a dormir; donde te canses, ahí descansas”, relató.
Entre la delegación también viajó Yaretzi Giulianna Aponte Núñez, venezolana radicada desde hace nueve años en Cancún, quien reconoció que volver a su país en medio de esta tragedia fue una experiencia profundamente dolorosa.
“Me vine con muchas emociones encontradas, porque las personas siempre estuvieron ahí para apoyarnos, aunque no tuvieran”, expresó.
Con su regreso, concluyó una misión de rescate que no solo llevó capacitación, equipo y experiencia desde Cancún, sino también solidaridad. Hombres y mujeres que, lejos de los reflectores, trabajan cuando todo parece perdido y que hoy dejan de ser héroes anónimos para ponerle rostro al servicio, la entrega y la esperanza.

