- PISA 2025 coloca a México muy por debajo del promedio de la OCDE; el deterioro abre una discusión que involucra políticas educativas, calidad del aprendizaje y también el acompañamiento de las familias
Ciudad de México, 8 de septiembre de 2026.- México enfrenta una señal de alarma difícil de minimizar: siete de cada diez estudiantes mexicanos de 15 años no alcanzan siquiera el nivel básico de competencia en matemáticas, de acuerdo con los resultados de PISA 2025 publicados este martes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Solamente 30% de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el nivel 2 en matemáticas, considerado por PISA como el mínimo que permite resolver situaciones matemáticas sencillas de la vida cotidiana. En los países de la OCDE, el promedio es de 65%.
La dimensión del rezago también aparece en las calificaciones: México obtuvo 388 puntos en matemáticas, contra 463 de la OCDE; 408 en lectura, frente a 461, y 414 en ciencias, mientras el promedio internacional fue de 482.
En matemáticas, el resultado mexicano cayó de 395 puntos en 2022 a 388 en 2025 y se aproxima a los 385 puntos registrados en el año 2000. En lectura, apenas la mitad de los estudiantes alcanza el nivel básico, mientras que en ciencias ocurre prácticamente lo mismo.
El deterioro no comenzó en este sexenio ni puede atribuirse exclusivamente a un gobierno. Los datos muestran un problema acumulado durante décadas: en 2009, 49.2% de los estudiantes alcanzaba el nivel mínimo en matemáticas; en 2012 fue 45.3%; en 2015, 43.4%; en 2018, 41.7%; en 2022 cayó a 34.2% y para 2025 llegó al 30%.
El problema tampoco termina en la escuela
Los resultados obligan a discutir la calidad del sistema educativo, pero sería insuficiente depositar toda la responsabilidad en maestros, escuelas o gobiernos.
La formación de niñas, niños y adolescentes también ocurre en casa. Hábitos de lectura y estudio, asistencia, límites, seguimiento académico y el valor que las familias otorgan a aprender forman parte de un entorno que puede favorecer —o dificultar— el desarrollo educativo.
PISA 2025 muestra además que el deterioro educativo es un fenómeno más amplio: el rendimiento cayó en buena parte de los países participantes. La propia OCDE advierte que los promedios alcanzaron mínimos históricos y señala entre los desafíos contemporáneos la motivación de los estudiantes, el entorno escolar y la transformación que ha provocado la tecnología en la manera de aprender.
Pero México parte de una posición particularmente rezagada: 70% de sus adolescentes no alcanza el mínimo en matemáticas, frente al 35% promedio de la OCDE.
México elimina exámenes de ingreso mientras PISA alerta sobre aprendizajes
Los resultados llegan además en medio de una transformación de los mecanismos de acceso a la educación media superior.
El Gobierno federal sustituyó el examen Comipems por el sistema “Mi derecho, mi lugar” y trabaja para extender la eliminación de exámenes de ingreso al bachillerato en el país. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido la medida bajo el argumento de que el Estado debe garantizar espacios educativos y evitar que un examen determine qué jóvenes acceden a determinadas escuelas. UNAM e IPN mantienen sus propios procesos de admisión.
El debate de fondo que dejan los resultados de PISA, sin embargo, va más allá de quién entra o quién reprueba.
La pregunta es qué están aprendiendo realmente los estudiantes mexicanos y qué herramientas tendrán al llegar a la vida adulta. Porque garantizar que un joven permanezca en la escuela es fundamental. Garantizar que aprenda mientras está ahí también lo es.
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