- Cancún plantará 5 mil mangles; especialistas advierten que conservar el ecosistema también exige controlar las fuentes que lo deterioran
Cancún, Quintana Roo, 9 de agosto de 2026.- Cinco mil plántulas de mangle blanco y rojo serán sembradas en cinco hectáreas de la Laguna Nichupté como parte de la Jornada Nacional de Reforestación 2026; una acción de restauración relevante para uno de los ecosistemas más importantes de Cancún, pero que enfrenta un desafío mayor: lograr que los esfuerzos de recuperación estén acompañados por vigilancia y cumplimiento efectivo de las normas ambientales.

La intervención se realiza en la zona de Río Inglés y es coordinada por la Dirección General de Ecología de Benito Juárez, con participación de autoridades, asociaciones civiles, empresas y voluntarios. Los manglares desempeñan funciones fundamentales para la zona costera al capturar carbono, proteger frente a fenómenos meteorológicos y proporcionar refugio y sitios de reproducción a numerosas especies.
Sin embargo, la Laguna Nichupté enfrenta desde hace años distintas fuentes de presión ambiental. De acuerdo con Causa Natura Media, el biólogo e investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán, Eduardo Cejudo Espinosa, ha identificado entre ellas el intenso tráfico de embarcaciones, con potenciales fugas de combustibles y lubricantes, así como embarcaciones abandonadas o hundidas. El especialista también refiere un estudio de calidad del agua realizado en 2021 que encontró descargas no reguladas provenientes de algunos establecimientos de la Zona Hotelera.

El propio investigador señala una dificultad adicional: hay actividades que sí cuentan con regulación, pero faltan mecanismos eficaces para hacer cumplir algunas obligaciones. Las embarcaciones, por ejemplo, deben estar registradas ante Capitanía de Puerto y sus responsables tienen la obligación de retirar aquellas que resulten dañadas; sin embargo, Cejudo advierte que no existe un mecanismo efectivo que los obligue a hacerlo.
La reforestación de cinco hectáreas representa así una oportunidad para recuperar parte del manglar, pero la conservación de Nichupté requiere una estrategia permanente que vaya más allá de sembrar nuevas plantas: supervisar las actividades que se desarrollan dentro y alrededor de la laguna, controlar las fuentes de contaminación y aplicar la legislación ambiental existente. Restaurar un ecosistema es importante; evitar que continúe deteriorándose es indispensable.

