- Cámaras del C4 siguieron sus movimientos y entre los datos presentados ante el juez figura que la corona habría sido pagada con una tarjeta utilizada anteriormente para cubrir colegiaturas
Culiacán, Sinaloa, 21 de septiembre de 2026.– Lo que inicialmente generó temor entre estudiantes y familias de un colegio privado de Culiacán terminó revelando una historia inesperada: una pareja de padres de familia fue vinculada a proceso por presuntamente dejar una corona fúnebre y pintar un mensaje amenazante en la escuela después de que uno de sus hijos fuera dado de baja del plantel.
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del 31 de agosto, justo al iniciar el ciclo escolar 2026-2027. En el exterior del Colegio Inglés de Durango apareció una corona fúnebre y una pinta intimidatoria, situación que provocó preocupación entre las familias y obligó a desplegar vigilancia en las inmediaciones de la escuela.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa informó posteriormente de la detención de Benito “N”, de 43 años, y María “N”, de 45, por su probable responsabilidad en los delitos de amenazas y daños dolosos.
Pero fue durante la audiencia inicial cuando se conocieron los detalles de la investigación. De acuerdo con los datos presentados por el Ministerio Público, el hijo de la pareja había sido dado de baja del colegio desde el 8 de junio. Los padres acudieron ante la Secretaría de Educación Pública y Cultura de Sinaloa para inconformarse, pero el plantel privado mantuvo su decisión.
Las cámaras del sistema C4 permitieron reconstruir parte de lo ocurrido. Según lo expuesto ante el juez, durante la madrugada la pareja habría acudido en una camioneta Mercedes-Benz a una florería para comprar la corona y posteriormente se trasladó al colegio, donde fue colocada en la fachada.
Uno de los datos que llamó particularmente la atención durante la audiencia fue el método de pago: la Fiscalía presentó como dato de prueba que la corona habría sido comprada con una tarjeta bancaria a nombre de Benito “N”, utilizada anteriormente para pagar las colegiaturas.
La investigación también incorporó el testimonio de una recepcionista, quien declaró que al día siguiente recibió llamadas de un hombre que se presentó como “El Pariente” y exigía comunicarse con el propietario del colegio bajo amenazas.
Finalmente, un juez vinculó a proceso a ambos por amenazas y daños dolosos, aunque concedió la suspensión condicional del proceso durante un año. Entre las condiciones impuestas están recibir terapia psicológica, someterse a vigilancia mensual, no molestar al personal ni a los estudiantes y ofrecer una disculpa pública por escrito.
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