- Sheinbaum anunció una Ley de Economía Digital para impulsar los pagos electrónicos; el proyecto enfrentará un país marcado por brechas de ingreso, conectividad, bancarización y capacitación tecnológica
Ciudad de México, 8 de septiembre de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que el Paquete Económico 2027 incluirá una Ley de Economía Digital orientada a reducir el uso de efectivo y ampliar los pagos electrónicos en México.
La propuesta busca avanzar hacia una economía con mayor trazabilidad de las operaciones, disminuir espacios para la evasión fiscal y dificultar delitos relacionados con el manejo de dinero en efectivo. Sin embargo, su aplicación enfrentará una realidad difícil de ignorar: más de la mitad de los trabajadores mexicanos se encuentra en la informalidad.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo retomados por la UNAM, México cuenta con 61.3 millones de personas ocupadas y una tasa de informalidad laboral de 55%. Esto significa que aproximadamente 33.7 millones trabajan sin acceso pleno a contratos, seguridad social, aguinaldo, vacaciones y otras prestaciones laborales.
La informalidad laboral no significa necesariamente que todas las operaciones se realicen en efectivo, pero ambas condiciones están estrechamente relacionadas. Comerciantes ambulantes, trabajadores por cuenta propia, negocios familiares y pequeños establecimientos suelen operar fuera de los medios electrónicos debido a las comisiones bancarias, obligaciones fiscales, falta de terminales, conectividad limitada o desconfianza hacia las instituciones financieras.
Además, la informalidad no ha sido un fenómeno transitorio. La académica de la UNAM Ana Escoto Castillo advierte que, desde 2005, la tasa ha oscilado entre 55 y 59%, mientras que alrededor de 30% de la población trabaja específicamente en el sector informal.
Tener internet no garantiza inclusión financiera

México ha registrado avances importantes en conectividad. Durante 2025, 86.1% de la población utilizó internet y 78.3% de los hogares contó con conexión. No obstante, las cifras nacionales esconden diferencias profundas entre regiones, edades y niveles de ingreso.
Mientras 97.6% de los jóvenes de entre 15 y 24 años utiliza internet, entre los adultos mayores el porcentaje desciende a 57.8%. También persisten diferencias entre comunidades urbanas y rurales, así como limitaciones relacionadas con la calidad de la conexión, el costo de los dispositivos y las habilidades necesarias para utilizar aplicaciones financieras con seguridad.
La brecha también es bancaria. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 reveló que 76.5% de las personas adultas tenía al menos un producto financiero formal, lo cual incluye cuentas, créditos, seguros o Afores; no necesariamente una cuenta bancaria que utilice cotidianamente para recibir y realizar pagos.
El acceso tampoco es igualitario: 80.9% de los hombres contaba con algún producto financiero, frente a 72.8% de las mujeres. Además, 36.6% de las personas ahorraba únicamente mediante mecanismos informales, como tandas o dinero guardado en casa, y solo 8.2% lo hacía exclusivamente en productos formales.
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