Mérida, Yucatán, 8 de julio de 2026.- El concepto de libertad en un sentido muy amplio, nos refiere, “el poder hacer o ejecutar lo que nuestra voluntad nos indique”; en materia jurídica a este concepto se le suele aumentar la frase, “siempre y cuando dicha voluntad no vaya en contra de las normas jurídicas”, sin embargo, aun sin conocer el concepto, cualquier persona con un mínimo de conciencia conoce, o al menos intuye, lo que refiere el ejercicio de la libertad.
La idea del ejercicio de la libertad en un régimen con supremacía del derecho y buen gobierno; establece que todos pueden hacer lo que deseen, ir a donde se quiera, comer lo que sea, escuchar lo que nos guste, platicar con quien se desee y en general, hacer lo que cada quien elija; siempre y cuando, se encuentre dentro de los límites de lo permitido por las leyes; lo cual parecería una contradicción.
Esta idea filosófica de ser libre, “solo si nos sometemos a las leyes”, se ha discutido desde hace mucho tiempo; particularmente desde que se postuló originalmente en ensayos de ética durante la época de la ilustración, y podríamos considerar, que al menos en su sentido biológico y antropológico, esto es cierto; ya que solo es posible pertenecer a un entorno social, si nos sometemos a sus reglas, porque de lo contrario, podríamos ser expulsados de dicho grupo y tener que llevar una existencia solitaria, lo cual, salvo en casos excepcionales, va en contra de la naturaleza misma del ser humano.
Por lo antes mencionado, es que en esta ocasión hablaremos en relación a la libertad; pero particularmente en relación a la libertad de elegir nuestra actividad profesional, tema que en ocasiones, tal vez no fue, o no es analizado con toda la atención que requiere, pero cuya importancia, radica en el hecho de que pudiera ser, una de las decisiones más influyentes para determinar cómo será nuestra vida.
De la idea originaria del ejercicio de la libertad, podemos coincidir con la filosofía, el derecho y la política, en relación a que su fin último, es la felicidad del individuo al realizar su trabajo; por tanto esto querrá decir que, si puedo decidir con libertad lo que yo quisiera hacer laboralmente, luego entonces, voy a ser alguien feliz cuando ejerza dicha actividad que se eligió en pleno ejercicio de nuestra libertad.
Si consideramos esta premisa como cierta, quiere decir entonces; que cuando tenemos que elegir una profesión, trabajo u oficio, el mismo deberá hacernos sentir felices, de hecho, muy felices; sin embargo, es aquí donde podemos poner en dudar si esta decisión es tomada, o lo fue en su momento, con plena libertad, ya que sabemos que se quiera o no, factores como la familia, la pareja, la presión social, los amigos e incluso algo tan cotidiano como una serie o documental de televisión, entre muchas otras circunstancias; pudieran influir en nuestras decisiones, y en consecuencia haber sido estos factores y no nosotros, los que realmente decidieron algo de tanta transcendencia para nuestro futuro.
En este sentido la constitución política de los estados unidos mexicanos en su artículo 5º, textualmente establece que, “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos”. Y es aquí donde debemos hacer notar que el párrafo no menciona únicamente a las profesiones; aquellas que solo es posible ejercer hasta obtener un título profesional, emitido por alguna universidad o sistema tecnológico reconocidos por el gobierno mediante sus órganos de educación; de hecho el artículo, tampoco menciona las carreras técnicas, que están sujetas a las mismas restricciones para obtenerlas, que las carreras universitarias.
Pero en consecuencia nos tendríamos que cuestionar, ¿por qué razón? “industria, comercio o trabajo que le acomode”, que menciona el artículo 5º constitucional; no suele ser la primera opción al momento de decidir a que dedicarnos, e incluso en muchos casos, ni siquiera se consideran estas opciones en contraposición a una licenciatura o carrera técnica.
Las razones son muy diversas y suelen responden como ya mencionamos, a factores de influencia familiares, sociales e incluso circunstanciales; como sería el hecho de que en nuestra ciudad, no exista la carrera que deseamos estudiar, considerando el caso de quienes realmente se encuentran interesados en una carrera universitaria especifica.
Sin embargo en la dinámica de las sociedades, una gran cantidad de oficios o actividades relacionadas a ellos, resultan ser la verdadera opción para la mayoría de las personas, e incluso no solo les hace exitosos, sino que además como es deseable, los hace felices.
Ahora bien, tomando en cuenta que la asignación de actividades en relación a roles históricamente identificados, ya no es un problema en nuestros tiempos; me permito mencionar, sin hacer distinción del genero de quien lo realice, y solo como ejemplo, algunos de los tantos oficios que no requieren formación profesional para poder ejercerlos; siendo el caso de florista, costurera, tamalero, plomero, jardinero, bombero, estilista, mecánico, zapatero, pintor de casas, herrero, chofer, carpintero, electricista, taquero, taxista, boxeador, panadero, comerciante, futbolista o cuales quiera de las actividades, que no solo son necesarias en las sociedades; sino que existen muchas personas que tienen la habilidad para realizarlas y poder sentirse muy felices al hacerlo, además de que en algunos casos, les pudiera resultar ser económicamente muy rentable.
Los ejemplos de actividades antes mencionadas, no requieren para poder realizarlas, algún título de profesionalización que requiera un nivel de licenciatura, y solo en algunos casos; los podríamos encontrar en el nivel escolar técnico o de escuelas que establece el Estado con cursos básicos para poder aprenderlos.
Bien sabemos que en la mayoría de los casos, los oficio se aprenden en la práctica, ya sea trasmitiendo el conocimiento entre familiares o pidiendo la oportunidad de ser aceptado en los lugares donde se realiza este tipo de trabajos; comenzando generalmente desde los niveles iniciales de aprendiz.
Desafortunadamente existen profesionistas que aun con un grado académico, viven día a día con una frustración permanente, por no poder dedicarse a lo que realmente les hubiera gustado y que por las situaciones antes mencionadas, terminan siendo infelices por no haber ejercido su libertad de elección.
Que debemos esperar y considerar que deban aportar los diversos agentes involucrados en tan importante decisión personal e imperante necesidad social de actividades económicas y laborales:
Del Estado; crear las condiciones para promover y profesionalizar los oficios que requieren las diversas áreas de la sociedad.
De la sociedad; dejar de ver de manera prejuiciosa a quienes deciden dedicarse a oficios tan nobles y necesarios como los mencionados anteriormente.
De la familia y cercanos; cuando se pida consejo sobre la elección laboral, también incluir a los oficios como una opción viable y necesaria para la sociedad.
De la persona; ejercer su libertad al elegir, ya sea una licenciatura o carrera profesional, pero también considerar, lo que realmente nos gusta hacer, aunque sea un oficio y que muy probablemente seamos muy buenos en ello.
Siempre estamos a tiempo de ejercer la libertad de elección laboral; es muy importante para quien es joven y tiene que tomar esta difícil decisión, pero también esta libertad profesional, es para quien inicio un camino que resulto no ser lo que realmente se quería; sin embargo en cualquier momento se tiene el derecho de poder reajustarlo. La libre elección se encuentra siempre en nosotros.

