Se entiende por Estado de Derecho al modelo de organización política en el que todas las personas, instituciones y entidades, tanto públicas como privadas, acuerdan someterse por igual a leyes justas y democráticas. Este modelo político podría ser considerado, conforme a un consenso mundial actual, como la tendencia hacia donde gradualmente se están dirigiendo las naciones; y aún los países que no cuentan con todos los requisitos para ser considerados dentro de esta categoría, llegan a cumplir con al menos algunos de sus elementos; lo que nos confirma que los estados ya se dieron cuenta de que sus ciudadanos comienzan a pedir que sus gobiernos adopten esta figura.
Según el World Justice Project, algunas de las condiciones que deben cumplir los estados que aspiran a ser reconocidos como Estados de Derecho, deberán incluir: Leyes justas, gobiernos abiertos, justicia imparcial y rendición de cuentas; todo ello bajo la claridad de sistemas de evaluación y supervisión; que permitan la mejora constante y las auditorias respecto al cumplimiento, una vez implementado dicho Estado de Derecho, además todo lo anterior deberá ser perceptible para los ciudadanos y la comunidad internacional.
En lo que refiere a la función del Estado, los países aspirantes a ser considerados Estados de Derecho, deberán garantizar y velar por cumplir con elementos de buen gobierno y democracia como serian: una clara división de poderes entre el poder ejecutivo, legislativo y judicial; la supremacía constitucional dotada de sanciones claras y expeditas para quien en particular desde el gobierno, violente las mismas en el ejercicio de su cargo; y por ultimo y muy importante; la completa independencia del poder judicial, como garante de la certeza jurídica, respecto a la obediencia de la ley por parte del Estado y sus órganos.
Estos requisitos considerados como indispensables, para poder ingresar a la lista mundial de los países que son considerados como Estados de Derecho; pareciera que nos refiere más a un sistema irreal, un mundo alterno de libertades y justicia, que nos hace pensar inmediatamente, en el canciller ingles Thomas More, particularmente en su conocida y muy referenciada obra de Utopía, de la que podemos mencionar, que desde el año de 1551 en que se publicó en Inglaterra, ya se mencionaba y se aspiraba a la “sociedad ideal o ciudad perfecta”; pero que en las realidades actuales de nuestro mundo, pareciera como lo menciona la obra en comento, una Utopía.
Sin embargo según las cifras emitidas por el citado organismo World Justice Project y que son de conocimiento público; tenemos que en los primeros cinco lugares de los países considerados por contar con un Estado de Derecho y tal vez para sorpresa de nadie, aparecen en los primeros lugares los países nórdicos: Dinamarca, Noruega, Finlandia, Suecia y Países Bajos; en ese orden; el primer país latinoamericano en aparecer en tan prestigiada lista, es Uruguay en el lugar veinticinco y en el caso de México, aparecemos en el puesto 121 de 143 países evaluados y además desafortunadamente, con una tendencia a la baja en dicha lista.
Pero debemos preguntarnos, si estas ideas que se perciben tan obvias, importantes y de tanto impacto en beneficio para las sociedades, ¿tienen su origen desde tiempos antiguos?, o ¿corresponde a tiempos recientes de la humanidad?, resulta ser que en proporción a la longevidad de nuestras sociedades, el Estado de Derecho y particularmente el imperio de la ley, es relativamente reciente en proporción al tiempo de existencia de las sociedades; los historiadores coinciden en que fue hasta el siglo XVIII, que mediante las ideas de pensadores como Thomas Hobbes o Immanuel Kant, que fue posible comenzar a gestar el concepto de Estado de Derecho, que posteriormente influyo en filósofos y políticos como Max Weber y Nietzsche por mencionar algunos.
La revolución francesa sostenida con las ideas de los enciclopedistas como Jean-Jacques Rousseau y Charles-Loius de Secondat, baron de La Brede y Montequieu; logro llevar a la práctica, la teoría de la división de poderes, como una opción de gobierno, en contraposición a las monarquías teocráticas que existieron anteriormente y que trasmitían el poder por herencia de generación en generación; así fue entonces que desde 1789 fue posible percibir en los nacientes gobiernos, los rasgos distintivos del Estado de Derecho y la Supremacía de la Ley.
Quienes sostienen esta teoría, consideran que no es posible hablar de un Estado de Derecho en los estados antiguos, debido a que los imperios construidos mediante la guerra y encabezados por emperadores impuestos a la fuerza, no pueden ser catalogados como tal; igualmente durante la edad media en que los gobiernos fueron dirigidos por monarcas, principalmente teocráticos, tampoco podrían entrar en la categoría de Estados de Derecho.
Lo que nos permite considerar que si tomamos los primeros registros con que contamos, respecto a las épocas de referencia del origen de las sociedades, aproximadamente por el año 3000 a.C. y luego restamos los correspondientes a la época en que comienzan a gestarse los estados modernos, nos arroja un aproximado de tan solo 237 años que se lleva instituyendo de manera práctica y real, el Estado de Derecho; lo cual resulta ser muy poco tiempo en comparación con los años de existencia que tienen las sociedades desde su origen hasta nuestro días.
Podemos considerar entonces que ¿el Estado de Derecho es imperfecto?; obviamente la respuesta es que sí, pero debemos tomar en consideración que los resultados positivos que lo respaldan, en tan poco tiempo, resultan ser exponencialmente mejores, que lo que nos podrían ofrecer los gobiernos totalitarios ya sean de la antigüedad, de la edad media e incluso de nuestros tiempos actuales.
Cada nación establece en qué momento desea incluirse en la tendencia mundial actual de los gobierno hacia el Estado de Derecho; pero lo que sí es un hecho, es que no se ve en la realidad práctica, que pueda haber un retroceso hacia las antiguas formas de gobierno e incluso que los ciudadanos de las diversas naciones quisieran permitirlo. La gran incógnita que tenemos en el ambiente actual es: ¿cuándo será el momento adecuado para reiniciar a hablar sobre el Estado de Derecho en México?.
