Prometeo, pobre ingenuo, creyó que robar el fuego era difícil. Si hubiera conocido a nuestros dioses actuales —esos que gobiernan como si el Olimpo fuera un local de comida rápida donde todo se decide “al momento”— habría entendido que el verdadero reto no es escalar montañas, sino sobrevivir a la creatividad legislativa de quienes confunden…
