- Los altos costos de la atención médica presionan las pólizas privadas en México; la caída preocupa en un país donde una tercera parte de la población presenta carencia de acceso a servicios de salud
Ciudad de México, 17 de septiembre de 2026.- Tener un seguro de gastos médicos mayores se está convirtiendo en una protección cada vez más difícil de sostener para las familias mexicanas.
Al cierre del segundo trimestre de 2026, México registró 15.2 millones de riesgos asegurados en gastos médicos, frente a 16.2 millones del mismo periodo del año anterior, una reducción de 5.7%, de acuerdo con información de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF).
La pérdida de alrededor de un millón de riesgos asegurados ocurre en medio de fuertes presiones sobre el costo de la atención privada. La inflación médica alcanzó 14.5% durante 2026 y el segmento de gastos médicos enfrenta un incremento en la frecuencia y costo de los siniestros, particularmente por consultas, tratamientos, hospitalizaciones y cirugías.
El problema trasciende al mercado asegurador. Para muchas familias, una póliza privada funciona como una alternativa para enfrentar una enfermedad grave sin depender exclusivamente de los servicios públicos ni absorber directamente una factura hospitalaria que puede comprometer su patrimonio.
Y ocurre en un país donde el acceso a la salud sigue siendo un reto. El Sistema de Información de Derechos Sociales del INEGI reportó que en 2024 sólo 65.8% de la población tenía acceso a servicios de salud, una reducción frente al 84.4% registrado en 2016.
El encarecimiento de las pólizas puede, por ello, tener otra consecuencia: que hogares que hasta ahora podían pagar protección médica privada tengan que reducir coberturas o eventualmente prescindir del seguro.
La propia regulación reconoce que el costo puede convertirse en una carga considerable. La CNSF establece que las pólizas individuales deben advertir que, conforme aumenta la edad del asegurado, las primas pueden registrar incrementos anuales cada vez mayores debido al aumento en la frecuencia y monto de las reclamaciones.
Antes de cancelar una póliza por su costo, sin embargo, conviene revisar alternativas. Modificar deducibles, coaseguros, nivel hospitalario o coberturas puede cambiar el precio, pero también las condiciones de protección. Además, cambiar de plan o aseguradora requiere especial cuidado para no afectar antigüedad, periodos de espera o cobertura de padecimientos preexistentes.
La CNSF establece que, cuando un asegurado cambia de plan dentro de la misma compañía, los beneficios adquiridos por antigüedad deben conservarse siempre que el nuevo producto los contemple. También obliga a informar con anticipación los nuevos valores de prima, deducible y coaseguro al momento de la renovación.
El dato de un millón de riesgos asegurados menos deja así una señal que va más allá de la industria: mientras la atención médica privada se encarece, mantener una protección frente a una enfermedad grave puede quedar fuera del alcance de un número creciente de familias.
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