- La actualización del pronóstico para 2026 prevé entre 7 y 13 tormentas con nombre y hasta seis huracanes
Cancún, Quintana Roo, 24 de agosto de 2026.- La temporada de huracanes 2026 en el Atlántico podría resultar todavía menos activa de lo previsto inicialmente. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) elevó a 75% la probabilidad de que la actividad ciclónica de este año se ubique por debajo de lo normal.
La cifra representa un ajuste significativo respecto al primer pronóstico publicado el 21 de mayo, cuando la agencia estimaba una probabilidad de 55% de una temporada por debajo de lo normal, 35% cercana al promedio y 10% por encima de éste.
En su actualización de agosto, la NOAA calcula ahora una probabilidad de 75% de una temporada menos activa, 20% de actividad cercana a lo normal y apenas 5% de que se ubique por encima del promedio.
Menos tormentas y huracanes
El nuevo escenario contempla entre 7 y 13 tormentas con nombre, de las cuales entre 2 y 6 podrían alcanzar la categoría de huracán y hasta 2 convertirse en huracanes mayores, categorías 3, 4 o 5.
La proyección inicial contemplaba entre 8 y 14 tormentas con nombre, de 3 a 6 huracanes y entre uno y tres huracanes mayores.
Como referencia, una temporada promedio en el Atlántico, considerando el periodo 1991-2020, registra 14 tormentas con nombre, siete huracanes y tres huracanes mayores.
El Niño, una de las claves
Entre los principales factores que explican la menor actividad se encuentra El Niño, fenómeno que tiende a incrementar la cizalladura vertical del viento en el Atlántico y dificulta la organización e intensificación de los ciclones tropicales.
Sin embargo, existen condiciones que podrían favorecer su desarrollo, entre ellas temperaturas del océano Atlántico ligeramente superiores a lo normal y vientos alisios más débiles.
Para Quintana Roo, no significa bajar la guardia
Una temporada menos activa no implica necesariamente un menor riesgo para Quintana Roo y la Península de Yucatán.
La NOAA enfatiza que su pronóstico mide la actividad general de toda la cuenca del Atlántico y no permite determinar dónde o cuándo un ciclón tocará tierra. La trayectoria y posibles impactos dependen de condiciones atmosféricas de corto plazo.
Además, aunque la temporada inició oficialmente el 1 de junio y concluye el 30 de noviembre, el periodo de mayor actividad climatológica se concentra precisamente durante agosto, septiembre y octubre.
Por ello, una temporada con pocos sistemas no equivale a una temporada sin peligro: un solo huracán que encuentre condiciones favorables y se dirija hacia tierra puede provocar impactos severos en una región específica.
La recomendación para Quintana Roo sigue siendo mantener actualizados los planes familiares de protección civil y atender exclusivamente la información de las autoridades y fuentes meteorológicas oficiales durante la etapa más activa de la temporada.
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